Para dar consejos de cómo invertir a un puñado de amigos simplemente nos tendríamos que aprovechar de lo rápido que crecen las potencias de un número, según
Adrián Paenza, profesor de la Universidad de Buenos Aires.
Vamos a suponer que empezamos el experimento con 64 amigos. Imaginemos que vamos a decirles cómo van a comportarse los precios de las acciones de una empresa.
Metodología:
1) Les decimos a la mitad de los amigos (32) que las acciones el próximo día van a subir y los otros 32 amigos les decimos que van a bajar.
2) Al día siguiente vemos si ha subido o ha bajado el precio de las acciones. Supongamos que han subido. Tendremos 32 amigos contentos porque hemos acertado. Los otros los olvidamos (que no nos hubieran hecho caso).
3) De esos 32 que han acertado, les decimos a 16 que las participaciones van a subir su precio y a los otros 16, lo contrario.
4) Al siguiente día, haya pasado lo que haya pasado tendremos 16 personas a las que les hemos predecido ya lo que iba a pasar durante 2 días. ¡Dos predicciones cumplidas!
5) Si continuamos así al sexto día habrá un amigo al que le habremos predecido todos los comportamientos en esos 6 días y creerá que somos unos genios.